diumenge, 24 de maig del 2009
8.-JENNA WATSON
8.-Jenna Watson, 31 años, consultora de medio ambienteSu gran historia de amor con la naturaleza es una deuda saldada con sus orígenes. Jenna Watson creció en Sault Ste. Marie, en Ontario, un pueblo enclavado en la zona de los Grandes Lagos. Bosques, lagos, montaña, nieve, aire. Su padre era presidente del comité de conservación de la naturaleza de su pueblo, y Jeena tuvo a los 16 años, cuando en Europa la ecología era una rareza, un profesor que le contaba qué era el desarrollo sostenible. “Me hizo creer que podía hacer algo para cambiar el mundo. Así que estudié medio ambiente.” Lo hizo en Canadá y después en Oxford. Viajó a Barcelona por casualidad, y le ofrecieron un puesto en una consultoría. Y se quedó. De eso hace seis años.Jenna trabaja actualmente en un grupo de investigación de gestión ambiental de la Universitat Pompeu Fabra y colabora con Good for Enviroment, una empresa de ecodiseño creadora de objetos como el Econo, un disco de material plástico reciclable que condensa el vapor del agua y permite regar las plantas con la mitad de agua, o el Hexaton, un contenedor de basura para actos reciclable: “Son productos sencillos para un modelo de vida más sostenible, austero e ingenioso”. Jeena se ha especializado en el análisis del ciclo de vida de los productos que compramos. Y cumple con lo que predica: elige productos con poco packaging, no compra agua embotellada sino que filtra la del grifo, va en bicicleta, usa compresas y tampones ecológicos, servilletas de tela, y “no tiro de la cadena del lavabo cada vez que hago pis”. Además, si la necesita, compra ropa de segunda mano, porque evita un 97% de impacto ambiental: “En inglés decimos que one man’s garbage is another man’s gold, que es algo así como ‘la basura de una persona puede ser oro para otra’”. Más información: www.goodfore.com
7.-EULÀLIA ROSA
7.-Eulàlia Rosa, 22 años. Estudiante y cantante de gospel Se ha formado un corro alrededor de un grupo que pone banda sonora a la tarde de los viernes ante la catedral de Barcelona. El público baila, sigue el ritmo con las palmas. Eulàlia Rosa vibra con cada nota que canta. Tiene 22 años y todos la conocen como Itaca, un cambio de nombre que emula el sufrido por los esclavos africanos a su llegada a la Costa Este de Estados Unidos.Itaca es estudiante de comunicación audiovisual y llegó al gospel hace ya 10 años, cuando el director de la coral de música moderna del instituto en la que estaba apuntada pensó que estos ritmos inculcarían valores positivos a los chicos y les unirían como grupo. “Funcionó”, reconoce la joven, pero un día el centro se desentendió del coro y recomendó no seguir. “Evidentemente, pusimos más empeño.” Cantaban en la calle, hasta que una iglesia les dejó un lugar de ensayo y puso así la semilla del Institut de Gospel, al que “ni la fe religiosa, ni los conocimientos musicales o el timbre de voz condicionan para acceder”. “Decidimos enseñar, de forma voluntaria y a quien quisiera escucharnos, las reivindicaciones de esta música: el respeto a los demás, la igualdad, la libertad.” Lo hacen “adaptando el gospel a nuestra cultura”, con el convencimiento de que ambas tienen muchos puntos en común. El grupo de Itaca, MorningSingers in the Field, y otros surgidos después, han actuado en el Palau de la Música o el Sant Jordi. Organizan seminarios en colegios e institutos. Dice esta chica de ojos intensos que ella aprendió con el gospel la importancia de ceder por el bien del equipo. “Pero la mayor experiencia sigue siendo que alguien del público llore cuando tú cantas.”
Testimonio recogido por Eva Cervera
Testimonio recogido por Eva Cervera
6.-CRISTÓBAL GALVÁN
6.-Cristóbal Galván, 26 años. Investigador en predicción ambientalCristóbal formó parte de la primera expedición con financiación española al polo Norte y tomó testigos de hielo con sus propias manos para estudiar la presencia de contaminantes producidos por la actividad humana en ese recóndito lugar del mundo. Cuando estudiaba Biología en Santiago de Compostela, supo que quería dedicarse a la investigación. Mandó solicitudes de becas por toda Europa, porque “si llamas a todas las puertas, al final, alguna se abre”. Ahora es investigador predoctoral en el laboratorio de Predicción Ambiental del Centro de Investigación y Desarrollo de Barcelona y bromea diciendo que le han concedido la beca “porque soy alto y fuerte y así puedo cargar mejor los equipos para las expediciones”. Desde febrero está en la Antártida para continuar estudiando el ciclo de los contaminantes en zonas limpias, es decir, en los polos. “Toda la contaminación que producimos acaba llegando a lugares donde no debería estar, e incluso se ha detectado que está afectando a la descendencia de los esquimales.” Cuando estuvo en el polo Norte, se estaba produciendo el mayor deshielo registrado, pero, pese a todo, Cristóbal habla con cautela del cambio climático; prefiere decir que hay “un cambio global”. “Lo importante, dice, es tener clara la conciencia de que todo lo que hacemos afecta a los demás. Somos una especie que está dominando su ecosistema y no sabemos qué consecuencias va a tener.” A veces, lo invitan a dar charlas en institutos, e intenta dar a los alumnos todos los puntos de vista, “les enseño estadísticas, datos, y dejo que ellos saquen conclusiones por sí mismos”. No se considera exactamente un ecologista, “yo prefiero ser ecólogo”.
5.-MARTA BUENO MARTIN
5.-Marta Bueno Martín, 25 años, estudiante de arquitecturaEl estudio de Norman Foster ha anunciado el despido de más de trescientos arquitectos. Otras firmas de primera fila correrán una suerte similar mientras que sus macroproyectos en Moscú, Dubái o Santiago de Chile duermen el sueño de los justos en forma de vistosas maquetas aparcadas en estanterías de diseño. “No, no es el mejor momento para terminar la carrera. Tal vez habrá que seguir formándose o buscar alternativas en otros países.” La fórmula de aplicarse parece imperecedera. Marta Bueno ultima su proyecto de fin de carrera en la Universidad Politécnica de Madrid, al tiempo que finaliza un máster en medio ambiente y arquitectura bioclimática becada por la misma institución. Aún sin terminar los estudios, puede presumir de galardones: acaba de alzarse con uno de los premios Jóvenes Creadores otorgados por el Ayuntamiento de Madrid. “El proyecto prevé la ampliación de la biblioteca pública de Estocolmo, de Asplund. Propuse incluir una fachada viva, cambiante, que permitiera anunciar las actividades del interior del edificio.” Trabajar sobre construcciones y zonas urbanas ya existentes es una inclinación personal que cree compartir con muchos arquitectos de su generación. “En el futuro, me gustaría hacer algo relacionado con la rehabilitación de edificios o el aprovechamiento de viejas zonas industriales para nuevos usos culturales o educativos”, explica. En su opinión, ya ha pasado la borrachera de los edificios icono. “Hay que aprovechar lo que ya existe y reutilizar –explica Marta Bueno–, aplicar el sentido común y poner en valor la arquitectura popular, que siempre fue un buen ejemplo de sostenibilidad, respeto por la naturaleza y ahorro.”Testimonio recogido por María del Mar Rodríguez
4.-MARIONA MIRET
4.-Mariona Miret, 34 años, responsable del proyecto WASH de Acción Humanitaria, Intermón OxfamRecuerda con exactitud qué ocurrió aquel día en Mutombo, una población del norte de Congo afectada por una alta mortalidad a causa del agua contaminada. “Después de semanas de excavar y escuchar a gente que decía que estaba perdiendo el tiempo, salió agua de un pozo subterráneo. Fue un estallido de alegría comunitaria”, cuenta Mariona Miret, ingeniera. Una sensación, “será la adrenalina”, y una gente, “allÍ donde he estado siempre me han transmitido una magia y una energía especial”, le llenaron el estómago de ganas de ayudar. Era el 2002.De Congo marchó a Neuchâtel (Suiza) a estudiar un posgrado de Hidrogeología. De ahí, a Chad a trabajar en campos de refugiados. De Chad a Uganda. De Uganda a Indonesia, tras la catástrofe del tsunami. “Trabajar en situaciones de emergencia engancha”, dice Mariona. Pero su situación personal y de pareja la mantiene hoy cerca de sus orígenes. Es actualmente la responsable del proyecto WASH de Acción Humanitaria de Intermón Oxfam y opera desde Barcelona. “Ahora el hecho de dar consejos, de decidir con rapidez y en la distancia, me hace revivir cada día esas sensaciones.”Su especialidad es el agua subterránea: “Me apasiona, y todavía sabemos muy poco sobre ella”. La cooperación no es romanticismo, “es un deber”. Porque no es posible, cuenta, que vivamos muy bien porque otros vivan mal. Por eso se enfada “cuando veo que quienes tienen poder de decisión no tienen la más mínima voluntad de cambiar algo”. Se siente rara cuando regresa de situaciones de emergencia. “Me da vergüenza que, teniéndolo todo, no sepamos aprovechar el bienestar. Como nuestra sociedad es una rueda a la que te enganchas, yo intento ser lo más feliz posible, disfrutar de esta vida, que es magnífica, y transmitir que existe otro mundo donde la gente vive de forma precaria e indigna.” www.intermonoxfam. Testimonio recogido por Mónica Artigas
3.-MONTSERRAT NACHER
3.-Montserrat Nacher 24 años, Pablo Canceller y Angélica Sos, 18 años, scoutsSi en el coro estadounidense Young at Heart, que se atreve con los Ramones y entona Esquizofrenia, de Sonic Youth, se exige a sus miembros y aspirantes haber cumplido los 73 años, en Castellón los mayores de una residencia se apuntan al senderismo intergeneracional. Jóvenes scouts castellonenses han decido que a sus mayores no les viene mal un poco de aire fresco y algún que otro paseo por el campo. El Grupo Scout 377 de Sant Francesc, en Castellón de la Plana, propuso a la dirección de la residencia de mayores La Chaleta, situada en la capital levantina, un programa de senderismo adaptado para sus residentes. “Primero elegimos cuidadosamente el lugar donde les llevaremos. Preparamos el recorrido, garantizando que sea en plena naturaleza, pero accesible y seguro para quienes vengan en silla de ruedas o andadores”, explica Montserrat, scout y una de las promotoras de un proyecto que ha contado con diferentes reconocimientos públicos. “No nos da pereza trabajar con mayores, al revés, son muy agradecidos”, señala Pablo. “Ya no es sólo la idea de la excursión, sino la posibilidad de pasar un día con scouts lo que les ilusiona, se siente rejuvenecidos”, dice Angélica. Ellos confiesan que también tienen mucho que aprender. Precisamente el carácter intergeneracional del proyecto fue lo que atrajo a sus impulsores. “Nos gustó la idea de plantear un proyecto en que lo que importa es derribar barreras, tanto físicas como de edad; vamos juntos jóvenes y mayores, gente más ágil y menos ágil, y todos lo pasamos genial.” Y ya preparan las próximas salidas: “Muchos mayores están demasiado recluidos entre cuatro paredes, ellos también tienen que tomar el aire”.Testimonio recogido por María del Mar Rodríguez
diumenge, 17 de maig del 2009
2.-UNA JOVEN EXTRAORDINARIA
“Soy negra, ciega, pobre, mujer y quiero ser independiente y que me dejen trabajar”
Estela Marlene Pires Barros, 28 años, estudianteEstela nació en Angola, cuando ese país vivía una cruda guerra civil. “Veía los camiones cargados de cadáveres y la sociedad y las familias rompiéndose.” Un día, Estela no pudo ver más. Triunfó el glaucoma, una enfermedad del nervio óptico que provoca ceguera progresiva. Un par de viajes a la clínica Barraquer de Barcelona habían servido de poco. “A los 16 años vi por última vez.” La madre de Estela murió cuando ella tenía 20 años. La familia se dividió, sus hermanos pequeños se fueron con sus tíos, y Estela tomó una decisión: salir del país y luchar por ser independiente en un lugar del mundo donde su discapacidad no fuera un freno. Buscó y rebuscó por internet ayudada por sus amigos, consiguió reunir el dinero para pagarse un viaje y llegó a España hace cuatro años. Primero vivió en Madrid, luego en Gijón y después Barcelona, donde trabaja como asistenta en una casa –“me lo ponen fácil para que lo encuentre todo”– mientras estudia tercero de Derecho y vive en acogida por una familia mexicana. Su tenacidad no conoce límites. Su ilusión y su gratitud, tampoco. “Creo que en la vida he vivido situaciones tan buenas, que si la aventura terminara ahora, ya estaría contenta.” Rezando cada día, lucha por un trabajo que le permita ser legal, pero de momento ni la ONCE, que era su gran esperanza, ha respondido a sus demandas. En el fondo, “los prejuicios que se tienen con relación a una deficiencia producen más dificultades que la deficiencia en sí”. Estela quiere ser independiente y que le dejen trabajar. “Lo tengo todo para ser discriminada: soy negra, ciega, pobre y mujer; pero tengo a Dios, a mis amigos y soy feliz.”
Testimonio recogido por Mónica ArtigasFoto de Tatiana Donoso
http://www.magazinedigital.com/reportajes/jovenes_extraordinarios/reportaje/cnt_id/340
http://www.magazinedigital.com/buscador/b_cat_id/101
Estela Marlene Pires Barros, 28 años, estudianteEstela nació en Angola, cuando ese país vivía una cruda guerra civil. “Veía los camiones cargados de cadáveres y la sociedad y las familias rompiéndose.” Un día, Estela no pudo ver más. Triunfó el glaucoma, una enfermedad del nervio óptico que provoca ceguera progresiva. Un par de viajes a la clínica Barraquer de Barcelona habían servido de poco. “A los 16 años vi por última vez.” La madre de Estela murió cuando ella tenía 20 años. La familia se dividió, sus hermanos pequeños se fueron con sus tíos, y Estela tomó una decisión: salir del país y luchar por ser independiente en un lugar del mundo donde su discapacidad no fuera un freno. Buscó y rebuscó por internet ayudada por sus amigos, consiguió reunir el dinero para pagarse un viaje y llegó a España hace cuatro años. Primero vivió en Madrid, luego en Gijón y después Barcelona, donde trabaja como asistenta en una casa –“me lo ponen fácil para que lo encuentre todo”– mientras estudia tercero de Derecho y vive en acogida por una familia mexicana. Su tenacidad no conoce límites. Su ilusión y su gratitud, tampoco. “Creo que en la vida he vivido situaciones tan buenas, que si la aventura terminara ahora, ya estaría contenta.” Rezando cada día, lucha por un trabajo que le permita ser legal, pero de momento ni la ONCE, que era su gran esperanza, ha respondido a sus demandas. En el fondo, “los prejuicios que se tienen con relación a una deficiencia producen más dificultades que la deficiencia en sí”. Estela quiere ser independiente y que le dejen trabajar. “Lo tengo todo para ser discriminada: soy negra, ciega, pobre y mujer; pero tengo a Dios, a mis amigos y soy feliz.”
Testimonio recogido por Mónica ArtigasFoto de Tatiana Donoso
http://www.magazinedigital.com/reportajes/jovenes_extraordinarios/reportaje/cnt_id/340
http://www.magazinedigital.com/buscador/b_cat_id/101
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